Cultivado por los aztecas hace 8000 años y aún un cultivo nativo en Perú, la historia del amaranto puede ser rastreada hasta México y la Península de Yucatán. Hoy, es cultivado en África, la India, China, Rusia, a través de Sudamérica y está emergiendo de nuevo en Norteamérica.
El amaranto es una planta alta – generalmente seis pies – con hojas verdes anchas, flores color rojo brillante o doradas y existen alrededor de 60 especies diferentes. Las flores están hechas de brotes minúsculos parecidos a granos, una razón por la cual esta planta generalmente cae en la categoría de “grano”. Pero el amaranto técnicamente no es un grano como la avena, trigo o arroz. A veces se refieren a él como un “pseudo-cereal” porque su perfil nutricional es muy similar.
Uno de los aspectos más importantes de este pequeño grano es que es libre de gluten. Cuando es molido, la harina tiene un color marfil pálido, aunque los “brotes” rojos también pueden ser molidos para una fibra teñida de rojo y muy sana.
Al ser extremadamente denso, el amaranto es muy pesado para ser usado por sí mismo. Se combina con otros granos para lograr una textura más ligera y con una combinación probada de ingredientes como la goma guar para hacerse pasar por el gluten.
Cocinar amaranto es comparable con cocinar pasta o arroz: hierve bastante agua (seis tazas de agua por una taza de amaranto), mide el grano dentro, cocina y agita de 15 a 20 minutos, cuela, enjuague y come.
El amaranto puede ser usado como un espesante excepcional para salsas, sopas, estofados y hasta jaleas. Comido como una botana, el amaranto puede tener una textura y sabor ligeros, de nuez o picante-crujiente. Lo mejor de todo, es que el amaranto es aún más nutritivo que los granos verdaderos.
Beneficios a la Salud del Amaranto
Una razón por la que el amaranto está emergiendo en la vanguardia entre los granos es por su nivel nutritivo. Es más alto en minerales como el calcio, hierro, fósforo y carotenoides que la mayoría de los vegetales. Tiene un contenido notable de proteína: taza por taza, 28.1 gramos de proteína comparados a los 26.3 gramos en el arroz.
El amaranto es una fuente genial de lisina, un aminoácido con un contenido de proteína comparable al de la leche, más fácil de digerir; eso no se puede decir de otros granos. Para apoyar este aspecto positivo del amaranto, también contiene proteínas primarias llamadas albumina y globulinas, las cuales, en comparación con las prolaminas en el trigo, son más solubles y digeribles.
Una taza de amaranto crudo contiene 15 miligramos de hierro, mientras el arroz blanco sólo contiene 1.5 miligramos. Una taza de amaranto crudo también contiene 18 miligramos de fibra, en comparación, el arroz blanco contiene 2.4 gramos.
En un 105% de la recomendación diaria por ración, el manganeso en el amaranto sobresale, aun así, contiene pocos carbohidratos. El amaranto contiene más de tres veces la cantidad de calcio y también es alto en magnesio, fósforo y potasio. El amaranto contiene de un 6 a 10% de aceite, predominantemente no saturado, o alrededor de 77% de ácidos grasos no saturados, incluyendo al ácido linoleico, requerido para una nutrición óptima. Sin ser lo menos importante en esta lista, el amaranto es el único grano con un contenido documentado de vitamina C.
Estudios Hechos Sobre el Amaranto
Un estudio sobre el amaranto reportó que sus semillas contienen no sólo propiedades nutricionales importantes, sino también compuestos fitoquímicos como rutina, nicotiflorin y péptidos con la habilidad de ayudar a bajar la hipertensión e incidencias del cáncer.
Los investigadores sugirieron una investigación más amplia de la función de los péptidos benéficos para la salud en el amaranto, particularmente la lunasina, la cual fue identificada previamente en la soya y se pensaba que tenía beneficios que previenen el cáncer, así como que baja las incidencias de enfermedades crónicas, como la inflamación, diabetes, enfermedades cardiacas e infartos
Así como una enfermedad cardiovascular (ECV) está relacionada al colesterol alto en la sangre (hiperlipidemia), hipertensión, obesidad y diabetes; los científicos reportaron que el reducir grasa saturada mientras se aumentan los ácidos grasos no saturados puede prevenir una ECV. El amaranto fue estudiado en relación con estos descubrimientos y se encontró que es potencialmente benéfico para los pacientes de ECV.
Los resultados de las pruebas también concluyeron que el aceite de amaranto puede ser un producto funcional para prevenir y tratar enfermedades cardiovasculares.
Recetas Sanas Con Amaranto:
Ensalada Estilo Tabule de Amaranto

Procedimiento:
- Pon a hervir 1 ½ tazas de agua fría y amaranto en un sartén mediano; reduce el calor, tapa y cocina a fuego lento por 20 minutos o hasta que el agua casi se absorba (tendrá la apariencia de masa blanca).
- Mientras se cocina el amaranto, combina el pepino y los siguientes 11 ingredientes en un recipiente grande.
- Coloca el amaranto en un tamiz y enjuaga en agua fría hasta que se ponga a temperatura ambiente; drena bien, presionando con la parte trasera de la cuchara. Añade a la mezcla de pepino; sacude para mezclar. Añade queso; sacude suavemente. Adorna con los pedazos de limón si lo deseas.
Nota: Es importante que el amaranto se coloque en un tamiz de malla fino. El grano es tan pequeño que se resbalará a través de un colador tradicional. Si no hay uno disponible, coloca el amaranto cocido en una bandeja para hornear grande y extiéndela en una capa delgada para que se enfríe sin aglutinarse.
DATOS CURIOSOS:
AMARANTO
El amaranto es un alimento multifacético; se consume principalmente como cereal reventado, y con el se elaboran productos como alegrías, harinas, granolas, tamales, atoles, pinole, mazapán, etc. Por esta razón organizaciones de gran como la NASA calificaron al amaranto como un cultivo CELLSS (Controlled Ecological Life Support System) ya que la planta del amaranto remueve el dióxido de carbono de la atmósfera y, al mismo tiempo, genera alimentos, oxígeno y agua para los astronautas. Pensando en las dificultades que enfrentan los astronautas en su día a día, como la falta de gravedad y los alimentos perecederos, el amaranto comenzó a ser cultivado en los viajes espaciales desde 1985. Ese año, el amaranto germinó y floreció en el espacio durante el vuelo orbital de la nave Atlantis. El propulsor de este hecho fue el Dr. Rodolfo Neri Vela, primer astronauta mexicano.